Alergias oculares en primavera: 10 claves

Picazón, lagrimeo y enrojecimiento, los síntomas que se agudizan en primavera.

La primavera es un momento complicado para las personas con alergias. A menudo se suele poner énfasis en las respiratorias, pero los ojos también sufren las molestias propias (enrojecimiento, picazón, lagrimeo) de la estación más florida.

“Si bien las alergias pueden comportarse como patologías crónicas o perennes, también hay brotes agudos llamados alergias estacionales, que se presentan principalmente en primavera debido a la polinización de las plantas”, explica el médico oftalmólogo Germán Bianchi.

Y continúa: “El polen está compuesto por micropartículas que se dispersan por el viento, aunque también los insectos y los pájaros pueden actuar de transportadores, permitiendo así cumplir ciclos biológicos de la naturaleza, fecundando a otras plantas, proceso que puede provocar reacciones alérgicas en las personas susceptibles“.

La Asociación de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) dispone de 5 estaciones de conteo de pólenes en el país, donde recolectan muestras, procesan y cuantifican datos cada 24 horas. Así, diariamente, los pacientes pueden consultar la concentración de polen (se grafican con colores: verde-baja, amarillo-moderada, naranja-alta, rojo-muy alta) y extremar así las medidas para disminuir el impacto.

Para comprender más sobre la especificidad de las alergias oculares, Bianchi, jefe de trasplante de córnea en Clínica Nano, comparte 10 claves vinculadas a esta afección que se encuentra en plena temporada alta.

1. En general, la alergia es una respuesta exagerada del sistema de defensa del organismo, que malinterpreta sustancias, señales o situaciones como si fueran de riesgo y ejerce un ataque erróneo, mayor al necesario, que termina afectando al propio cuerpo. En el caso de los ojos, se trata de la superficie ocular.

2. Si bien existen muchos disparadores de alergia ocular, se manifiesta con picazón, lagrimeo y enrojecimiento. Los tres aparecen casi siempre durante estos cuadros. Pueden ser en un solo ojo o en ambos, todo a la vez o en forma escalonada.

3. La alergia puede expresarse solo en los ojos o, a veces, también en la piel periocular, con enrojecimiento de párpados y lesiones eccematosas, en donde se observan unas “costras” que se descaman. Esto se observa con frecuencia en las “blefaro-conjuntivitis-atópicas”, que son alergias de contacto, es decir, hubo contacto de la piel periocular o la conjuntiva con un cuerpo extraño. En ese caso, el sistema inmune lo reconoce como raro y, potencialmente, peligroso (aunque realmente no lo sea), generando el cuadro de alergia. Puede ser una crema facial, maquillaje o algún material de los anteojos.

4. También se observa en el contexto de la rinoconjuntivitis, en donde hay estornudos, cae “agua” de la nariz y picazón de la garganta, además de las manifestaciones oculares. El inicio de esta clase de alergias, generalmente, se dispara por sustancias aéreas que ingresan en las fosas nasales y desde allí se inicia el proceso.

5. Las sustancias que desencadenan las alergias se denominan alergenos y son muy diversas. A las mencionadas, se suman los conservantes de algunas gotas, pero también alimenticias y farmacológicas presentes en los medicamentos.

6. Cualquier persona puede desarrollar alergia y a cualquier edad. Incluso, debido a algo que antes no la causaba, simplemente, porque el cuerpo se va sensibilizando a una sustancia, que tolera hasta cierto punto o cantidad de acumulación a partir de la cual se desarrollará. También es cierto que hay individuos con mayor predisposición a contraerlas y que al principio solo se trata de un único alergeno, pero luego se expande a diversos productos.

7. Generalmente, las alergias oculares son molestas, aunque no graves. Sin embargo, es muy diferente si afectan a niños, en donde hay una forma de expresión que puede atacar la córnea, además de la conjuntiva y la piel. Si ocurre allí, se puede alterar la visión. Por eso, no hay que menospreciarlas y, menos aún, durante la infancia.

8. Su tratamiento no es muy complejo y, habitualmente, son cuadros autolimitados. En principio, si uno identifica a qué es alérgico, bastaría con evitar el contacto con esa sustancia y el problema estaría resuelto. Pero no solo es difícil su identificación, sino también hay alergenos en todos lados. Los ácaros, por caso, están por todas partes, el polen tiene épocas en el año en donde es muy difícil evitarlo, como ahora, y las esporas de los hongos pueden dispersarse en el aire como si fueran fragmentos de algodón microscópico.

9. Independientemente de la causa, el tratamiento se realiza con gotas antialérgicas y, a veces, con el agregado de antiinflamatorias. También ayuda la utilización de lágrimas artificiales, que lubriquen la superficie ocular y diluyan la cantidad de alergenos.

10. Si se tiene en cuenta que el coronavirus también puede presentarse con inflamación de la superficie ocular, con enrojecimiento y lagrimeo, aunque no haya picazón, es importante estar atento. Evaluar si solo son síntomas y signos oculares o, además, hay otras manifestaciones generales. Ante la duda, siempre hay que consultar al médico oftalmólogo.

Fuente: Clarín

 

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